.

30 agosto 2008

Lo que yo te diga




A ver quien se atreve con esto

No sé, a mí me entusiasma. Hip hop para gente que odia el hip hop? Hip Hop para gente que odia a todos los demás?

Ojalá cale hondo.

25 agosto 2008

19 agosto 2008

Contra viento y marea



Ahora que he decidido seguir con el blog resultará paradójico el hecho de dejarlo estar durante unos días. Simplemente no podré actualizarlo hasta dentro de un par de semanas. Mientras tanto, con mis mejores deseos, os sugiero:

-La diabólica gracia de Agent Ribbons Aquí
-Una buena remezcla de La Mala Aquí
-Un grupo que es el diablo: MAHJONGG Aquí

Y esta web para matar el gusanillo. Y las lombrices. Aquí

A partir de ahora toca ser felices. Aunque se resista.

16 agosto 2008

Goldmund y las sorpresas



Me gustan algunas sorpresas. Sobre todo las que suponen una victoria inesperada, no un golpe bajo o una decepción para la que no estabas preparado. Recuerdo un telefilme de esos de domingo al mediodía en el que el protagonista, con todo listo para llegar a casa y suicidarse (por motivos totalmente sólidos y comprensibles), se encuentra con que al abrir la puerta de su apartamento, sus amigos le han organizado una fiesta de cumpleaños. Ni siquiera era su cumpleaños, pero él lo dio por bueno. Se divirtió bastante, se dejó agasajar, y de repente volvió a conectar con un mundo que hasta entonces se había mostrado vacío y hueco. De repente, desde aquella velada, todo empezó a salirle bien. Esta historia me hace pensar en lo que yo esperaba de "The Malady Of elegance". Un disco de un artista, el bostoniano Keith Keniff (alias Helios) totalmente desconocido para mí, que en una aciaga y asfixiante tarde de verano, justo en el aniversario de una enorme decepción que sufrí hace exactamente un año, me pongo a escuchar sin ninguna esperanza, sin ningún convencimiento. Y sucede algo extraño. Goldmund me hace pensar más en el futuro que en el pasado. Sus pasajes de piano, que recuerdan a "Wonderland", a Glenn Gould, a Erik Satie, a Harold Budd, a Brian Eno, revolotean por la habitación, ponen la banda sonora a minutos primero y luego horas en las que es imposible mover un dedo o dejar de prestarle atención. Más que una luz al final del túnel es un túnel al final de la luz, un pasaje hacia ese instante en el que finalmente te levantas, te sirves una copa de vino, y vuelves a poner el disco de principio a fin. Ya con otra cara, y sin tu antigua cruz

Goldmund, para no tenerle miedo al pasado

12 agosto 2008

Grouper, Liz Harris, yo (eso quisiera)...


Pocas veces me veo tan desamparado como cuando tengo que defender a Grouper. Para muchos su música es directamente autista. O más bien, perfecta para los pacientes de síndrome de Asperger (es decir, personas incapaces de sentir empatía, de interpretar cualquier sentimiento ajeno, de entender una broma o una ironía o de utilizar voluntariamente el lenguaje corporal), aunque también se llegue a plantear si la única enferma es la misma Grouper (o sea, Liz Harris), enamorada de su propio ombligo perfecto. De hecho, en el pasado Tanned Tin hubo quien ya tenía marcada con una X su actuación para aprovechar e irse a almorzar. Y luego fue una de las sensaciones del festival, agotó su merchandising y maravilló a unos cuantos con su arsenal de sonrisas y reverberaciones. Mucha tela para una artista supuestamente gélida, monocromática, cerebral. En realidad no lo es en absoluto. Donde otros ven paisajes helados, yo veo pura lava. Donde algunos pronuncian “ambient” yo veo carne, sangre, ojos, intestinos. Cada vez que se desliza la palabra “aburrimiento” yo me acuerdo de This Mortal Coil, o del primer Ep de Slowdive, o del “Starsailor” de Tim Buckley. Gracias a un puñado de discos y colaboraciones (con Xiu Xiu, con Inca Ore…) y sobre todo de la mano de este “Dragging a Dead Deer Up a Hill” Grouper ha definido su sonido sobre la base de las capas superpuestas, las voces susurrantes, los efectos, los pedales, las estructuras delicadas, las letras sobre el amor y la pérdida, los ecos que viajan de una pared a otra, dentro de una cueva, en el interior de un acantilado. Pero, puedo asegurarlo, ella no vive allí, es solo una metáfora. Ella está viva, respira, tiene órganos internos, entrañas que laten como las de los demás. Liz se siente humana, nos hace sentir humanos, y ha firmado el que para mí es, desde ya, el mejor disco del 2008.

Grouper, para enamorarse

07 agosto 2008

Mis canciones favoritas (3)


Y así, despistando (no todo el Deer Tick es orégano, ni por decir Polvo vendrán esos lodos, por mucho que se les anhele, ni Thalia Zedek más Chris Brokaw significa Come, ni...), esta es otra de las canciones imprescindibles de mi vida. Al Tanned Tin no vendrán ni Lole ni Manuel. Pero cualquiera que visite el Last Fm de Acuarela sabe que son una de nuestras debilidades, quizá la más débil de todas.

Yo, al menos, mataría por poder escribir una letra parecida. Creo que Jota (Los Planetas) piensa lo mismo. Muchas veces hay que preguntarse, "coño, ¿cómo lo han hecho?".

Dime

Dime si has mentio alguna vez
y dime si cuando lo hiciste sentiste vergüenza
de ser embustero.
Dime dime dime…
si has odiao alguna vez
a quien hiciste creer un cariño de verdad.
Dime
si sientes tu corazón como en sí mismo el dolor
de tus hermanos…
Dime, dime dime
si has cortao alguna flor sin que temblaran tus manos.
Dime
si de verdad crees en Dios
como crees en el fuego cuando te quemas…
Dime dime dime
si es el cielo tu ilusión o es la verdad en la tierra.
Dime… A cada cosa, sí o no, y entonces sabré yo
si eres mi sueño, dime, dime, dime, dime ....

A cada cosa sí o no, y entonces sabré yo
cual es tu Credo.

Dime...

Lole y Manuel, Dime

05 agosto 2008

Amarillo es


Recuerdo que la primera vez que sentí algo parecido al amor mi banda sonora era una cinta con canciones de Nick Drake. De algún modo "Clothes of Sand" y "Joey" llevaron mi corazón en volandas, convirtiendo la ficción en realidad, y al mismo tiempo, la realidad en ficción.

"Amarillo" de Félix Romeo es también un libro sobre el amor. Sobre el amor fraternal, la memoria, los recuerdos que muerden como un animal hambriento. Mientras lo leía escuchaba todo el tiempo a Nacho Vegas. Me gustaría que fuese feliz en su vida, aunque sea a costa de escribir peores canciones.

Hace poco Nacho ha publicado una estupenda crítica de "Amarillo" en el último número de la revista Ladinamo. Podéis leerla íntegramente en el blog dedicado al libro en cuestión: Félix Romeo

Y así, os deseo buen verano a todos.