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20 noviembre 2009

18 noviembre 2009

Novedades Tanned Tin Castelló 2010



-El periodo de Oferta de Abono Tanned Tin para 4 días a 69 euros termina el 30 de noviembre siempre y cuando queden existencias para entonces. A día de hoy solo hay 86 abonos disponibles en Atrapalo.com. Después de esa fecha pasará a costar 85 euros. Recordad que las entradas de día también están ya a la venta en ese mismo link.

-Os podemos adelantar que tanto Giant Sand (que tocarán entero el disco “At San Quentin” de Johnny Cash) como Aidan Moffat (que actuará acompañado de su banda The Best-Ofs) formarán para del cartel del jueves 28 de enero.

-El 1 de diciembre
(no el 1 de enero, como hemos mencionado por error en nuestra newsletter) daremos los nombres de la tanda final de grupos confirmados (salvo incorporaciones de última hora o sorpresa mayúscula) que completa el cartel defininitivo.

-Como anticipo deciros que tendremos en inmenso honor de contar con Dean & Britta pero en un formato muy especial. Se llamarán, para la ocasión “Dean & Britta play Galaxie 500”, porque harán exactamente eso, tocar un repertorio completo de canciones de los discos clásicos de la ex banda de Dean Wareham. Todo un lujo.

08 noviembre 2009

Flashes antes de las fiestas Tanned Tin



-Los asistentes a las fiestas en Madrid y Barcelona serán los primeros en conocer, de forma exclusiva y antes que la prensa, otros 7 grupos confirmados de cara al cartel del Tanned Tin Castelló 2010.

-Ahora las entradas de día para las fiestas Tanned Tin Madrid también se pueden adquirir en Escridiscos.

-Hipersonica -medio oficial en internet- está dedicando una atención especial al evento, con previas, entrevistas a Dean & Britta y Polvo, etc...

-La fiesta celebrada en Castellón el pasado viernes 6 de noviembre fue un éxito.

-Tiny Vipers y Rockettothesky tocan en Zarautz el domingo 15 de noviembre, algo así como un apéndice (¿o epílogo?) norteño de esta aventura en la que nos hemos embarcado desde hace ya unas cuantas semanas.

01 noviembre 2009

Sin perdón



He tomado la firme resolución de leer “Por el camino de Swan” de Marcel Proust a partir de la página once. Lo mismo haré con “Tiempo de Silencio” de Luis Martín Santos. Además este fin de semana escucharé el “Blonde on Blonde” de Bob Dylan evitando la primera canción, puede que también la segunda. Y pienso obviar los 10 minutos iniciales de “El Padrino”. Del uno, del dos y del tres. Seguro que no me pierdo nada, y que mi vida no cambia ni para mejor ni para peor. Otra cosa será el alma, pero no pretendo hablar de algo tan vaporoso.

En realidad lo que me he propuesto hacer es imitar a los que hace unos días se sentaban en las butacas de una sala de versión original entre cinco y diez minutos después de comenzar la película. Estoy hablando de “Si la cosa funciona” de Woody Allen, es decir, la ineludible cita anual del genio de Manhattan con su público. Uno podría pensar que no tiene sentido entrar en el cine una vez te ha perdido el planteamiento de una historia, los primeros diálogos, el chisporroteo de frases ingeniosas y evocadoras imágenes habituales en Allen. Pero por lo visto nada de eso importa a quien camina con pasos de buey, se acomoda con aspavientos, se quita la chaqueta e incluso enciende la luz del móvil para ver qué hora es. Unos pocos gritos y susurros más y se dispone a seguir la trama por la que ha pagado no menos de siete euros. Eso sí, sin evitar en absoluto un carrusel de codazos, comentarios al oído, risas a destiempo y movimientos de mollera que recuerdan a la endemoniada chica de “El exorcista”.

Parece ser que el comportamiento habitual del público de las salas comerciales o de los multicines de periferia ha contagiado a todo el mundo. Se pueden comer palomitas y hasta donuts. Hace unos meses unas cuarentonas devoraban unos ruidosísimos caramelos de fresa ácida en plena proyección de “La Pianista”. Me refiero, sí, a “La pianista” de Haneke, ese filme tan crudo, intenso y polémico que a veces terminaba con la deserción de parte de la sala y algunos estómagos revueltos. Queda claro que para los leprosos sociales como yo cada vez se pone más difícil disfrutar del séptimo arte. El DVD e Internet son ahora la panacea, el único modo de evitar que los sapos y culebras que nos vemos obligados a tragar nos conviertan en anfibios. Eso o que pongan una fosa estilo castillo medieval para los que llegan tarde. Y que no puedan salvarse cruzándolo por sus bufandas de intelectual o sus pañuelos palestinos.

Artista del día: Early Day Miners