16 octubre 2008

...y hoy me he dado cuenta de todo el horror



Llevo semanas esperando sentirme así. Te he estado evitando. Ahora me imagino una montaña de deseo. La columna vertebral de una decisión crítica. Para ti era la prolongación lógica de la noche. Eras Robin, Coco, tendrías que haber sido Batman o su mayordomo. Cuando pienso en el chasco, todavía me duele más. Si cierro los ojos me abres los ojos y haces que mis párpados no puedan cerrarse nunca más.

Tengo que hacerte justicia y escibir algo mejor sobre ti.

Es que he leído esto y he sentido mucho asco por el tono del artículo, las palabras que se emplean y en general el enfoque de la noticia

Esto merece un artículo sobre como se han portado contigo los que no te echan de menos.

4 comentarios:

Marta Villota dijo...

Creo que aún lo evito....
me revuelve... y cuando escriben... y leo...

quisiera escribir algo....
...y entonces encuentro su corazoncito negro de purpurina “atravesado por las flechas de algún cupido malo”.

me quedo recordando....


muy lindo el post, Jesús.

un abrazo.

alberto dijo...

Por mas que leo el articulo no encuentro el "tono"

Jesús Llorente dijo...

"Tono", por decir algo. Aisle usted la primera frase. Y la última. Júntelas. Lea y piense. A mí me enerva. Igual es cosa mía.

Anónimo dijo...

Lo que pasa es que uno no puede aceptar que la muerte de un amigo quede reducida a la página de sucesos.

Donde ya no queda más que un cuerpo golpeado y sangre hubo música y hedonismo.
La sonrisa y besos tirados al aire, del Maravillas a las carpas de Benicasim.
¿Por qué una noche con algo más de urgencia tiene que terminar con la purpurina y llevarlo todo a cenizas?
Tu cuerpo ya no es baile, ahí quieto, tus manos sin anillo ni reloj.