22 mayo 2014

Mis 11 razones para recomendar “Aún no has demostrado nada”, de UMBRA SUM



- Porque Aún no has demostrado nada, debut oficial del costarricense Ed Sánchez-Gómez (aka Umbra Sum), publicado después de un largo proceso de gestación, merece todas y cada una de sus influencias. Tanto las reconocidas (Beach Boys, Los Jaivas, Hood, My Bloody Valentine, Sonic Youth) como las que me sugieren mi educación musical y emocional: Los Planetas y los primeros Silvania.

-Porque la primera vez que escuché su maqueta me encontraba en una situación en la que se alternaban periodos de querer quitarme de en medio y desaparecer de la faz de la música y otros de exaltación total (no solo del amor). Descubrirle decantó la balanza, aunque durase poco y terminase mal. Eso sí, cuando desperté, las canciones seguían ahí. 

-Porque en 21 años se pueden contar con los dedos de una mano los fichajes que hemos hecho desde la nada, sin referencias previas. Normalmente el flechazo surge por un concierto, la recomendación de un amigo, el boca a boca/oreja a oreja, o tomando nosotros la iniciativa tras leer una reseña en un medio de confianza. El único caso parecido que recuerdo fue el de APSE (otro CD casi anónimo en el buzón).  

-Porque en nuestra primera conversación intenté convencer a Ed de que cambiase el nombre de su proyecto personal. ¿Cómo que Umbra Sum? ¿Se puede pensar en algo con menos gancho? Vale, significa “Sombra Somos” en latín, pero... Por supuesto no aceptó. Y ahora me alegro.  

-Por su sano eclecticismo (nada de forzar el mestizaje). En el disco hay ruido y armonías, rítmica serpenteante, capas de voces que funcionan como unidad coral y también como mural para unas letras que apelan tanto al cielo como al terruño, como si el CD fuese una artesanal pero solidísima casa-árbol de maderas exóticas en el denso bosque del indie-rock.

-Por tener los santos cojones de presentarse con un videoclip tan raro como el de “Que el verano nos perdone”, dirigido por Jairo Jiménez Cabezas. Un infierno futurista de formas geométricas que pueden hacerte perder la paciencia, pero que cuando llegas al final te deja absolutamente extasiado. Y viendo cómo sale el sol.

-Porque hace mucho tiempo que no recibíamos tanto interés por parte de crítica y público de todo el mundo: desde Nueva Zelanda a Uzbekistán (no me lo invento), de México a Taiwán. Más allá de éxitos pasados con Migala (era otra época, y cantaban en inglés), ZA! (una anomalía) o Aroah, solo puedo compararlos con Mus, que aún usando el asturiano como idioma, llegaron bien lejos. Debo confesar que tuve el pálpito de que algo así sucedería. Pero como otros tantos pálpitos, podría haber terminado en el cubo de la basura de los pálpitos.

-Porque  Umbra Sum mantiene su personalidad lírica y estética desde el principio hasta el final del disco (¡y con  una portada tan bonita y evocadora!) y acaba siendo lo de menos que Aún no has demostrado nada fuese masterizado por Jeff Lipton (Arcade Fire, Bon Iver, The Magnetic Fields).

-Por la  extrañeza que produce en el oyente algo que me gustaría definir como “la emoción de migrante”. Umbra Sum es para gente que se encuentra –habite o no en su propio país- tan expatriada como Ed Sánchez-Gómez, que reside en Chicago, que vivió en Argentina y que publica en un sello español. “La emoción del migrante” es que escuchar tus canciones te haga sentir como esas veces que nos despertamos creyendo que estamos en otro sitio. Y que lo estemos. Y que ese hotel, o esa cama de circunstancias sea en parte amenazante y en parte cálida y tentadora.

-Porque sus textos y sus melodías demuestran que etéreo no es sinónimo de inocente, y desde el primer instante estos 33 minutos de mini-álbum da un puñetazo en la mesa, con armonías veraniegas, sincretismo folclórico-psicodélico, espíritu lúgubre y sentidos estruendos melódicos.

-Porque es para Acuarela y para un servidor el primer lanzamiento con nueva casa, nueva oficina, nueva vida. Partimos de cero, y espero sinceramente “Que el verano nos perdone”. 


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