08 junio 2008

El amigo americano



Este concierto de El Hijo con Bonnie Prince Billy me hace especial ilusión. Espero que el gentío en Joy Eslava (por cierto, qué gran nombre para una meretriz o actriz porno de Europa del Este, ¿no?) sepa apreciar lo mucho que ha evolucionado Abel. Cada vez canta mejor, escribe mejor y se siente más seguro sobre un escenario. Para mí, uno de los compositores más infravalorados del panorama independiente. Además, siempre es un lujo poder ver de nuevo a un maestro como Will Oldham. Le conocí hace muchos años, tuvimos nuestros más y nuestros menos, me dedicó una canción, varios malentendidos y una de las miradas de desprecio más dolorosas que nadie me ha dirigido nunca. En parte yo me lo merecía. Por bisoño, por iluso y por querer escurrir el bulto. Eso sí, mi admiración hacia Will no ha decrecido con el tiempo.

Ayer, gran concierto de Fantasy Bar en el Café la Palma. Su disco, que acaba de salir, tiene canciones que me desarman, como ¨Mao¨. Claro que suenan a Migala (no en vano Kieran, Diego, Jordi y Diego eran parte fundamental del grupo), pero también a Arab Strap, Syd Barrett, American Music Club y hasta a The Chills o The Apartments.

Y aprovecho para recordar que el próximo 13 de junio num9 actúan en el mismo Café de Madrid. Con la entrada, a 12 euros, se regala un ejemplar de ¨Contra¨, mini-álbum en el que Coque remezcla a Fantasy Bar, Emak Bakia, Migala, num9, El Hijo y Nacho Vegas. No hay que perderse sus nuevas canciones, muy por encima de lo que nos entregó en su debut de hace más de un año. num9 es ahora un grupo más malévolo, más intenso, más perverso y con letras que hacen mella. Pop y electrónica al servicio de un talento en constante búsqueda.

2 comentarios:

diego j. dijo...

he escuchado las canciones de num9 que ha puesto hoy julio ruiz y tengo interés en ver el remix que ha hecho de la canción de El Hijo (a ver si algún amigo de madrid se pasa por el café la palma...).

Sergio dijo...

Hola, mi nombre es Sergio Arizkun y estuve en el concierto de Fantasy bar del otro día en el café La Palma. Me gustaron las canciones pero el tipo me pareció un poco gilipollas, la verdad sea dicha. No sólo por lo que le dijo a una espectadora (¿tú quién coño eres para hablarme así?), ya que desconozco lo que ella le pudo decir y hay que reconocer que la gente hablaba mucho durante las canciones, sino también por su actitud chulesca (está bien ser un chulo cuando tus canciones te acompañan, pero ir de sensible y de perdonavidas no cuela), y su clara demostración de que era muy consciente de que lo estaba haciendo de puta madre. No sé, un poco de inseguridad en los artistas da muestra de su inteligencia.
Me hubiera gustado más el concierto e incluso me hubiera comprado el disco si no fuese tan chulo.

Es una opinión, claro, pero, bueno, la tenía que decir.

Un saludo y ánimo!