21 julio 2008

FIB 2008


A ver quien es el guapo que me hace el feo de decirme que las casi tres horas de concierto entre Leonard Cohen y Enrique Morente no han sido grandiosas. He perdido todo espíritu crítico. Me ha parecido sublime. Antológico. Irrepetible. Siento pena por aquellos que no han podido asistir. Lástima por los que no compartan mi opinión. Incluso he llorado. Muchas motas en los ojos. Un pañuelo de papel. Es de esas cosas que te obligan a reconsiderar, a cambiar. A mejor, espero.

3 comentarios:

Isaac dijo...

Si no les gusta, me caen mal. Es una frase a reivindicar...

Marta Villota dijo...

Hola Jesús,
Estuviste en el FIB y no te vi! Andábamos todos dispersos y emocionados en nuestro mundo; yo, esas tres horas, ensimismada y completamente atónita...
como veo que nos va a dejar el cartel del Tanned Tin 08; qué guay lo de The New Year, entre otros.
Gracias por la información y los grupos!

Jesús Llorente dijo...

Directamente, el concierto de mi vida. Si no te gusta, me has perdido. En serio...

Y sí, Marta, esas tres horas pasaron volando. Yo tuve que irme al hotel aún gustándome Morrissey... Pero ya era demasiado. El cuerpo es sabio en ciertas ocasiones, y el espíritu no te digo...