17 julio 2008

Más cosas yayísticas


Cuando mi abuelo materno murió, hace ahora 8 años (sí, no llegó al Euro, lo cual es llamativo teniendo en cuenta que le encantaba hablar de las "perras chicas" y las "perras gordas") recuerdo que mi abuela me enseñó un cuaderno azul a escondidas de mis padres. Era un cuaderno de lo más simple, de esos para aprender caligrafía, o donde se podía escribir "ahí-hay-un-niño-que-dice-ay", con las tapas azules y anillas que parecían olas. Pero en la primera página él había escrito una frase que supera cualquier cosa que yo pueda escribir (¿o leer?) nunca. Decía: "Pilar, no me olvides, pero lo más importante viene ahora. De hecho, para cuando yo falte..." y entonces repasaba todas las vicisitudes prácticas de la vida de viuda. Cuentas bancarias, herencias, nietos malcriados, la pensión, dar fruto como las patatas (bajo tierra), el Ocaso y esas cosas que hacen que algunas familias acaben a cuchillo. En mi caso sigo quedándome con la candidez de una frase escrita con todo el amor del mundo y que siempre me viene a la memoria cuando siento que el cinismo es una religión y no una fase.